Un local desconocido de una calle cualquiera en una ciudad sin importancia.
Ruido, humo, música, palabras y mas palabras que se pierden en la noche.
Gente desconocida, amigos y personas non gratas se agolpan y empujan en una masa casi compacta que baila al son de una música sin melodía.
Intento no pensar, no atormentarme, ¡no gritar!
Doy vueltas buscando algo que no esta ahí. De repente mis ojos se encuentran con sus ojos. ELLA.
Por una mirada un mundo.
Me sonríe.
Por una sonrisa un cielo.
La pierdo entre la muchedumbre que, como una corriente en el mar, se la lleva. Desaparece como si de un espejismo se hubiese tratado, mientras , yo vuelvo a pensar, vuelvo a atormentarme, pero ahora camino, huyo hacia la salida.
Intento abrirme paso entre la gente cuando de repente noto un suave y maternal roce de labios en la mejilla, apenas la intención de un beso.
Por un beso, yo no se que te diera por un beso.
Lo noto, lo siento, lo saboreo y me giro. ELLA.
-No me hagas esto, no a estas alturas del juego- pienso.
Sin saber ni como ni cuándo, como si mi cuerpo no comprendiera la gravedad de la situación, me descubro a mi mismo devolviéndole su ínfimo beso en la mejilla.
ELLA me mira y yo deseo que no lo haga. Intento huir, pero algo me retiene. Algo ha cambiado: lo noto en su mirada que bien vale un mundo, lo noto en su sonrisa que bien vale un cielo...
Me olvido del mundo, de la noche, del rencor y de las ganas de gritar. Quiero hablar, quiero pensar, pero se que no es necesario, no ahora.
ELLA se me acerca con un semblante que parece hacerla capaz de todo, yo, confuso, me acerco a ella y la estrecho contra mi, aunque apenas soy consciente de mis actos.
Me aferro a ella y ruego porque nunca nos separemos. Poco a poco nos acercamos. Noto su aliento, noto el olor de su pelo que me llena los pulmones, noto su pulso acelerado, o quizá sea el mio, no lo sé; noto que todas las preocupaciones se van, noto como la gente se aparta y que la música cesa.
Noto sus labios contra los míos.
* * *
No hay suelo, no hay paredes, no hay gente, solo ELLA y yo bailando una música que marcan nuestros corazones acelerados, mientras nuestras bocas se funden en un amalgama de sensaciones y sentimientos que recorren nuestraos cuerpos como una corriente eléctrica. Segundos, minutos, horas pasan mientras nos sumimos en una oscuridad cegadora.
Sin previo aviso nuestros labios se separan. Un temor creciente comienza a apoderarse de mi. No quiero separarme de ELLA, pero ELLA se separa de mí. Tiene la misma mirada , la misma sonrisa, pero sin embargo algo falla. Ya no hay gente, ya no hay música, solo una oscuridad que lo cubre todo. Noto una sensación conocida, como si una leve brisa rozara mi mejilla, noto su dulce voz susurrándome algo, pero sello sus labios con mi dedo y la devuelvo otro beso en la mejilla. Ya lo comprendo todo, las palabras no son necesarias.
Oscuridad.
Todavía noto el sabor de sus labios cuando me despierto en una cama desconocida de una casa cualquiera en una ciudad sin importancia.
Este texto va dedicado a Virginia, mi novia de la infancia, a Esther, la primera chica a la que pedí salir, a Sara mi primera novia y a Paula la que creo que ha sido mi primer gran amor...
... todas vosotras sois ELLA.
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