miércoles, 20 de junio de 2012

Let's sit down before we go.

    Antes de irte, de finalizar este viaje, siéntate y piensa. Piensa qué ha supuesto este viaje para ti. Piensa qué has ganado en él. Piensa por qué lo has hecho, y por qué lo volverías a hacer.
    Viajamos a diario, de un país a otro, de Madrid a Barcelona, de casa al trabajo, de hoy a mañana, o a pasado mañana. Viajamos de la alegría a la tristeza, del odio al cariño, de la lucidez a la locura...
    Todo lo que hacemos es viajar, y todos estos viajes significan algo. A veces es el hecho de comenzar un viaje, a veces el hecho de finalizarlo. A veces con sólo saber que estas viajando ya es suficiente.
A veces los viajeros se pierden en el camino, o siguen en el camino a sabiendas que no es el bueno. A veces los viajeros no pueden continuar, o a veces simplemente no quieren.
    Hay viajes bonitos y viajes arduos. Viajes cuesta arriba y cuesta abajo que cansan o reconfortan. Pero si algo tienen todos los viajes, es que siempre puedes aprender algo de ellos.
    Yo siento que he comenzado un viaje. Un viaje duro. Un viaje largo. He comenzado a viajar sin saber cual es mi destino, disfruto y sufro el camino con la incógnita de no saber qué me encontraré en la siguiente esquina. Voy sin mapa y siguiendo los pasos de otros muchos que han comenzado el mismo camino que yo.
Y a veces, cuando paro a descansar, me siento y pienso en si este es el viaje que quiero hacer.
    


    Antes de irte, siéntate y piensa por qué viajas. 
    Antes de irte, siéntate, piensa.


Dedicado al "yo" viajero de dentro de unos años. Si puedes, dime por donde se va.

miércoles, 11 de abril de 2012

molinos por gigantes

Lo que cuenta es participar dicen, y te pasas la vida auto convenciéndote de ello, sin embargo en lo más profundo de tu consciente o subconsciente o inconsciente sabes que eso no es cierto. En la vida buscas triunfar desde la cuna hasta la tumba

Toda la vida la pasas compitiendo con otros niños por ser el más mono, contra otros estudiantes por las mejores notas, contra otras personas por el mejor trabajo… puntos suspensivos…

A veces son otros los que compiten utilizándote como estandarte, otras los utilizas tú, pero las peores competiciones, las más largas, encarnizadas y duras son contra ti mismo. Compites contra tus fantasmas, contra tus miedos, contras tus anhelos, tus sueños… Compites en desigualdad de condiciones porque siempre tienes las de perder, ya que tu rival conoce tus puntos flacos y te ataca donde más te duele porque sabe que estás desarmado.

Tu adversario te derriba una y otra y mil veces.

Y tú, ¿qué haces?

Pues te levantas mil y una, te sacudes el polvo y vuelves a la competición, porque no te queda otra, porque sigues teniendo la esperanza de, poco a poco, de vez en cuando, mermar a tu oponente y salir victorioso.

La competición es dura y tu oponente también.

Dedicado a los que luchan contra sí mismos, contra sus fantasmas, contra sus inseguridades. Porque la mayoría de veces luchaís contra molinos de viento pensando que son gigantes de 4 brazos . . .