lunes, 16 de diciembre de 2013

Conversaciones in-propias

- ¿Cómo fue para ti la universidad?
+ Bueno, para mí comenzó siendo un periodo abierto, abierto a todo lo que podía venir. Hasta entonces había vivido cómodamente entre las faldas de mis padres, muy inquieto, pero siempre con el culo pegado al sofá digamos. Salir de allí era un juego de doble filo, ya no tenía una cuerda que impidiera que me despeñara, pero la ausencia de ella me permitía soñar con saltar más alto.

- Siguiendo con la universidad, ¿era lo que esperabas, lo que te vendieron?
+ Realmente no sabía donde me metía (risas). De tantas películas y propaganda, tenía una visión viciada e idílica de la universidad. Lo que tenía claro era que no quería pasar por la carrera sin pena ni gloria; no me malinterpretes, no hablo de trascender ni hacerme famoso y ser un joven genio, hablo de hacer este periodo mío, propio, no una serie de cursos aprobados y proyectos presentados.

-¿Y lo conseguiste?
+ Quiero creer que sí.

-¿Hubo algún punto de inflexión, un cambio de ruta?
+ Lo hubo, hubo uno muy importante: Yo comenzaba mi tercer curso, con la expectativa de quedarme por allí 3 o 4 años más. No era una vista muy agradable, ya que siempre he sido de cansarme rápido si me acomodo demasiado. Además ese mismo verano acababa de terminar mi primera relación sentimental seria, y cuando me recompuse me dí cuenta de que necesitaba hacer algo, notaba que era el momento. Así que hice acopio de valor, fuerza, ganas, y todo lo que tenía a mano y di a luz mi idea.

-¿Fue una decisión meditada o un día te levantaste sabiendo lo que querías hacer?
+ Digamos para quedar bien que un poco de ambas. En verdad yo llevaba tiempo queriendo hacer algo, veía a los pocos compañeros que tenían el privilegio de trabajar para profesores mientras hacían la carrera, o a los que trabajaban en proyectos de la universidad. Sentía envidia, y no muy sana porque no me parecía que ellos tuvieran algo que yo no. Así que llevaba tiempo rumiando esta idea de hacer algo, y un día me levanté con la firme convicción de que tenía que hacer algo.

-¿Por qué esta firme convicción?
+ Porque la universidad se estaba convirtiendo exactamente en lo que me habían vendido, y no en lo que yo quería. Dormía poco, cuando tenía tiempo libre salía con mis amigos o trabajaba para tener algo de dinero, me quedaba hasta muy tarde preparando entregas o correcciones para al día siguiente dormirme y no ir a clase. Memorizaba datos y más datos y los retenía el tiempo suficiente para escupirlos encima de un examen,  olvidándolos antes del siguiente curso. Eso no era lo que yo quería, yo quería algo bueno, algo grande, algo mío, algo que realmente me enseñara...


Esta, es la entrevista que me gustaría tener dentro de unos años,  cuando me pregunten por mis años de universidad y yo diga que hice algo, que la universidad me sirvió para sacar algo más que un título.
Porque las oportunidades no siempre te vienen, no siempre están ahí, y porque no siempre tenemos los huevos de hacer lo que hace falta.
Hago un llamamiento, una declaración de intenciones y si hace falta me marco el discurso de "Braveheart" para que la gente se levante y haga algo, porque no vale la pena quedarse sentado estudiando cuando lo que de verdad quieres está afuera, arriba, después, más allá.

Yo he tenido una idea, tengo la disposición y aún está por comprobar si tengo los huevos.

Como conclusión final y a la vez como dedicatoria, quiero decir que durante los periodos de confusión te sientes perdido, sin saber que hacer y sin ningún rumbo. Mi descubrimiento y a la vez la obviedad que hoy golpea mi cara como si fuera una bofetada, es que salir de la confusión no consiste en una clarividencia absoluta, sino de ver una luz en la oscuridad, al otro lado de la habitación; y por pequeña que sea, seguirla sin importar los obstáculos que encuentres por medio. Porque entonces la confusión deja de ser tan confusa.
La dedicatoria va para mi luz, espero que brille lo bastante como para dejarse atrapar.

Confe(u)siones parte II

"O como sobrevivir a lo que viene"

Me sorprendo a mí mismo... no se cómo, pero sabía que habría una segunda parte para las confe(u)siones y mira por donde, hoy llega.


Desde que lo nuestro pasó a ser lo suyo y lo mío, me faltan un brazo y una pierna. Y encima del mismo lado... estoy descompensado, desequilibrado, y bastante jodido. Ha sido mucho tiempo, muchas historias mucho de todo. Tengo goteras en mi casa, goteras en mi curro, goteras en mi alma, y de las goteras de mi cabeza prefiero no hablar. Todo me gotea y se va acumulando, quiero olvidarla y preservarla en mi mente, quiero acordarme de todo lo que pasamos y pasar de todos lo que me recuerda a ella.
Tuve entre mis manos la caja de Pandora y la abrí porque no podía más.

Me encanta regodearme en la autocompasión, es fácil, gratuíto y te permite sentirte menos mal. Sin embargo llega un punto en el que no te saca de nada. Llorar cuando nadie escucha es bastante inútil.
Cuando estudiaba música nunca se me dio bien la improvisación, en cambio a la hora de hablar es sin duda mi fuerte. Mi vida ahora será una pieza de jazz, tengo el ritmo, tengo los acordes y las tonalidades, pero el resto lo pongo yo.

viernes, 18 de enero de 2013

confe(u)siones parte I

¿Qué hacer cuando todo falla? ¿Qué hacer cuando nada sale como esperabas?
En ocasiones, se dan las terribles circunstancias de que por "h" o por "b" todo se va a la mierda...
Estas tan tranquilo viviendo tu vida, cuando lo que estaba arriba, de repente baja, y te das cuenta de que si algo malo puede ocurrir, ocurrirá, y por casualidad se te cae la tostada y aterriza con la cara de la mermelada, y el vaso está medio vacío y tu, tu ya no sabes que coño hacer...
La vida es mala, pero todo se acaba. Llegas a un punto en el que ya no ves nubes, ni rayos y truenos sobre tu cabeza; sin embargo has dado tantas vueltas que no sabes ni como levantarte. ¿Qué haces entonces?
Yo no lo sé. Aún me estoy recuperando del mareo, y no se que camino tomar. ¿Debería seguir el mismo camino que me llevó a esto? ¿y si cambio de rumbo y pruebo suerte por otro camino?
Demasiadas preguntas sin resolver...
Soy conciso, analítico, racional... y tantas preguntas pueden conmigo.
Últimamente me sorprendo a mi mismo soñando con trabajos insignificantes lejos de aquí, con vidas fáciles de mujer, hijos y 8 horas de trabajo al día... cosas con las que la gente sueña, pero yo hasta ahora no. ¿Estoy madurando?, ¿me estoy rindiendo? ¿qué me pasa?.
Tengo claras pocas cosas: quiero a mi familia, quiero a mi novia, no quiero vivir aquí...
Con esto no voy a ninguna parte... 
Seguiremos investigando.

No escribiré una dedicatoria ya que esta es la parte I. En la segunda parte espero tener las cosas suficientemente claras como para dedicárselo a alguien. Hasta entonces, buena suerte Iñaki

miércoles, 20 de junio de 2012

Let's sit down before we go.

    Antes de irte, de finalizar este viaje, siéntate y piensa. Piensa qué ha supuesto este viaje para ti. Piensa qué has ganado en él. Piensa por qué lo has hecho, y por qué lo volverías a hacer.
    Viajamos a diario, de un país a otro, de Madrid a Barcelona, de casa al trabajo, de hoy a mañana, o a pasado mañana. Viajamos de la alegría a la tristeza, del odio al cariño, de la lucidez a la locura...
    Todo lo que hacemos es viajar, y todos estos viajes significan algo. A veces es el hecho de comenzar un viaje, a veces el hecho de finalizarlo. A veces con sólo saber que estas viajando ya es suficiente.
A veces los viajeros se pierden en el camino, o siguen en el camino a sabiendas que no es el bueno. A veces los viajeros no pueden continuar, o a veces simplemente no quieren.
    Hay viajes bonitos y viajes arduos. Viajes cuesta arriba y cuesta abajo que cansan o reconfortan. Pero si algo tienen todos los viajes, es que siempre puedes aprender algo de ellos.
    Yo siento que he comenzado un viaje. Un viaje duro. Un viaje largo. He comenzado a viajar sin saber cual es mi destino, disfruto y sufro el camino con la incógnita de no saber qué me encontraré en la siguiente esquina. Voy sin mapa y siguiendo los pasos de otros muchos que han comenzado el mismo camino que yo.
Y a veces, cuando paro a descansar, me siento y pienso en si este es el viaje que quiero hacer.
    


    Antes de irte, siéntate y piensa por qué viajas. 
    Antes de irte, siéntate, piensa.


Dedicado al "yo" viajero de dentro de unos años. Si puedes, dime por donde se va.

miércoles, 11 de abril de 2012

molinos por gigantes

Lo que cuenta es participar dicen, y te pasas la vida auto convenciéndote de ello, sin embargo en lo más profundo de tu consciente o subconsciente o inconsciente sabes que eso no es cierto. En la vida buscas triunfar desde la cuna hasta la tumba

Toda la vida la pasas compitiendo con otros niños por ser el más mono, contra otros estudiantes por las mejores notas, contra otras personas por el mejor trabajo… puntos suspensivos…

A veces son otros los que compiten utilizándote como estandarte, otras los utilizas tú, pero las peores competiciones, las más largas, encarnizadas y duras son contra ti mismo. Compites contra tus fantasmas, contra tus miedos, contras tus anhelos, tus sueños… Compites en desigualdad de condiciones porque siempre tienes las de perder, ya que tu rival conoce tus puntos flacos y te ataca donde más te duele porque sabe que estás desarmado.

Tu adversario te derriba una y otra y mil veces.

Y tú, ¿qué haces?

Pues te levantas mil y una, te sacudes el polvo y vuelves a la competición, porque no te queda otra, porque sigues teniendo la esperanza de, poco a poco, de vez en cuando, mermar a tu oponente y salir victorioso.

La competición es dura y tu oponente también.

Dedicado a los que luchan contra sí mismos, contra sus fantasmas, contra sus inseguridades. Porque la mayoría de veces luchaís contra molinos de viento pensando que son gigantes de 4 brazos . . .

miércoles, 14 de diciembre de 2011

"Echo de menos todo momento que hayamos estado juntos."

Hay momentos en que la vida nos sorprende. Bueno, no la vida sino las personas.
A veces pasa que estás tan acostumbrado a algo que no te das cuenta de la suerte que tienes. No hablo de los niños que pasan hambre, al contrario que yo. Hablo más bien de cosas cotidianas, cosas que pasan a diario por todos lados, y que por ello, no dejan de ser extraordinarias.
Es una suerte estar un día tranquilamente sentado y de repente, como si un fusible hubiera saltado en tu cabeza, darte cuenta de que hay algo que te hace tan afortunado, y seguramente más, que el que está a tu lado. Es una suerte percatarte de que hay un factor, que hace que en tu momentos más bajo, puedas sentirte por encima de todo. Es una suerte sentir que hay alguien que siempre estará ahí para ser la luz al final del túnel, para ser el tronco que te mantiene a flote, la mano que te ayuda a levantarte...
... es una suerte ser yo, para tenerte a ti.

Dedicado a mí mismo, para que en lo malos momentos, me acuerde de que estas tú para que no sean tan malos :)

domingo, 5 de junio de 2011

Defectos ... y sus efectos

Érase una vez un chico al cual tachaban de buscar defectos en todos lados. Puede que un poco cierto si que fuera. Buscaba defectos en las personas que lo rodeaban, sin malicia, pero sin saber por qué. Un día, viendo una serie en la televisión, descubrió por fin por qué buscaba defectos en todos lados, no es que encontrara una excusa, sino que encontró las palabras con las que expresar por qué hacía lo que hacía. Y esto es lo que yo entendí de lo que me contó:
De los defectos de las personas, se deduce la esencia. Los defectos son aquellos rasgos más verdaderos. Son aquellas cosas nuestras que no conseguimos enmascarar, nuestro yo más interno que no hay forma de esconder. Los efectos de los defectos son tremendos en las personas que los observan, pueden hacer que alguien salga huyendo cuando ve que el defecto más gordo de una persona es su vileza, que si tiene que decirte algo, te lo dirá por la espalda, en forma de puñal. Sin embargo en los defectos se encuentra también la forma más pura de apreciar a alguien.
Si te fijas en que alguién tiene un montón de pecas, en que su risa es rara, si te das cuenta de que apenas habla o que nunca calla, de que hace comentarios sin venir a cuento o que de vez en cuando te saca de quicio con su forma de ser... si adviertes esos defectos, y no te importan, deberías darte cuenta de que esa persona de verdad te importa.
Todo el mundo tiene defectos, peores o mejores, más profundos o más superficiales, y la persona perfecta para cada uno, no es aquella que no tiene defectos o que tiene los mismos que tu. Si descubres a una persona y adviertes sus defectos, si te das cuenta de que no solo no te importa que se ría sin medida, o que sea un poco callada, si no sólo pasas esos defectos por alto, sino que además te gustan, deberías pensar, que amas esos defectos tanto como a la persona que los tiene.
Y eso es en definitiva amar y apreciar a alguien.

Esta dedicatoria va dividida:
Para Jimena, que debe dejar de buscar defectos para descartar a la gente y aprender que los defectos, son el arma más poderosa de atracción, ya que si encuentras a alguien cuyos defectos ames, es difícil dejarla ir.
Para Elena, me encantan tus pecas, tu "esque vamos", tu risa descontrolada, tus testamentos por tuenti, tu locura desmedida... ¿lo vas pillando?
Para CCAVM, de donde saco inspiracion y buenos ratos.