viernes, 18 de enero de 2013

confe(u)siones parte I

¿Qué hacer cuando todo falla? ¿Qué hacer cuando nada sale como esperabas?
En ocasiones, se dan las terribles circunstancias de que por "h" o por "b" todo se va a la mierda...
Estas tan tranquilo viviendo tu vida, cuando lo que estaba arriba, de repente baja, y te das cuenta de que si algo malo puede ocurrir, ocurrirá, y por casualidad se te cae la tostada y aterriza con la cara de la mermelada, y el vaso está medio vacío y tu, tu ya no sabes que coño hacer...
La vida es mala, pero todo se acaba. Llegas a un punto en el que ya no ves nubes, ni rayos y truenos sobre tu cabeza; sin embargo has dado tantas vueltas que no sabes ni como levantarte. ¿Qué haces entonces?
Yo no lo sé. Aún me estoy recuperando del mareo, y no se que camino tomar. ¿Debería seguir el mismo camino que me llevó a esto? ¿y si cambio de rumbo y pruebo suerte por otro camino?
Demasiadas preguntas sin resolver...
Soy conciso, analítico, racional... y tantas preguntas pueden conmigo.
Últimamente me sorprendo a mi mismo soñando con trabajos insignificantes lejos de aquí, con vidas fáciles de mujer, hijos y 8 horas de trabajo al día... cosas con las que la gente sueña, pero yo hasta ahora no. ¿Estoy madurando?, ¿me estoy rindiendo? ¿qué me pasa?.
Tengo claras pocas cosas: quiero a mi familia, quiero a mi novia, no quiero vivir aquí...
Con esto no voy a ninguna parte... 
Seguiremos investigando.

No escribiré una dedicatoria ya que esta es la parte I. En la segunda parte espero tener las cosas suficientemente claras como para dedicárselo a alguien. Hasta entonces, buena suerte Iñaki

1 comentario:

Habitantedealfacentauro dijo...

Siempre me hace ilusión verte por aquí. Pensar que nada ha cambiado desde que teníamos dieciséis estúpidos años y nos creíamos invencibles a ritmo de "Everybody hurts" o siguiendo una voz cantándonos "Minnie The Moocher". Pero no, todo cambia y el tiempo pasa. La vida no es una cinta en VHS que puedas dejar en pausa en el mejor momento. Pero supongo que lo bueno de un buen momento (perdóname la redundancia), es que pasa, que es efímero y que podemos recordarlo. Dices que te sorprendes pensando en una vida sencilla. Eso debe ser cosa de tener novia, porque conociéndonos como nos conocemos seguro que te sorprende saber que yo he llegado a pensar ya en niños...

Un abrazo y espero saber algo de ti por alguno de estos sitios virtuales, sino en persona cuando vuelvas a las orillas del Cantábrico.