"O como sobrevivir a lo que viene"
Me sorprendo a mí mismo... no se cómo, pero sabía que habría una segunda parte para las confe(u)siones y mira por donde, hoy llega.
Desde que lo nuestro pasó a ser lo suyo y lo mío, me faltan un brazo y una pierna. Y encima del mismo lado... estoy descompensado, desequilibrado, y bastante jodido. Ha sido mucho tiempo, muchas historias mucho de todo. Tengo goteras en mi casa, goteras en mi curro, goteras en mi alma, y de las goteras de mi cabeza prefiero no hablar. Todo me gotea y se va acumulando, quiero olvidarla y preservarla en mi mente, quiero acordarme de todo lo que pasamos y pasar de todos lo que me recuerda a ella.
Tuve entre mis manos la caja de Pandora y la abrí porque no podía más.
Me encanta regodearme en la autocompasión, es fácil, gratuíto y te permite sentirte menos mal. Sin embargo llega un punto en el que no te saca de nada. Llorar cuando nadie escucha es bastante inútil.
Cuando estudiaba música nunca se me dio bien la improvisación, en cambio a la hora de hablar es sin duda mi fuerte. Mi vida ahora será una pieza de jazz, tengo el ritmo, tengo los acordes y las tonalidades, pero el resto lo pongo yo.
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